top of page

Cirugía Robótica en la Endometriosis

  • 13 de abr.
  • 23 min de leitura

Atualizado: 14 de abr.

Autoras: Jordanna Diniz Osaki, PhD

Maria Clara Tertuliano MD


Leia o artigo completo aqui:


17.1 Tratamiento de la Endometriosis Infiltrativa Profunda

La endometriosis es una condición ginecológica benigna que se manifiesta

por el crecimiento de tejido similar al endometrio fuera de la cavidad

uterina. Este tejido puede encontrarse en varios sitios, incluidos, entre

otros, los ovarios, las trompas de Falopio y el peritoneo pélvico. Afecta

aproximadamente al 10% de las mujeres en todo el mundo y representa una

preocupación significativa para la salud femenina [1–4].


La endometriosis infiltrativa profunda (EIP) se describe como una forma

severa de la enfermedad, definida como lesiones que penetran más de 5 mm

por debajo de la superficie peritoneal, según lo establecido por la ESHRE

(European Society of Human Reproduction and Embryology). Referencias

anteriores mencionaban lesiones profundas como >3 mm; sin embargo, el

estándar actual tiene mayor correlación con síntomas graves y riesgo de

compromiso de órganos. La EIP afecta con frecuencia a estructuras pélvicas

como los ligamentos uterosacros, el tabique rectovaginal, la vejiga, los

uréteres y el tracto intestinal, en particular el rectosigmoide [5].


Esta forma de la enfermedad frecuentemente involucra estructuras pélvicas

importantes y está particularmente asociada con niveles más altos de dolor

e impacto significativo en la calidad de vida. Estas características la

convierten en una de las formas más debilitantes de la enfermedad, que a

menudo requiere estrategias de tratamiento más complejas, incluyendo

intervenciones quirúrgicas avanzadas [6].


El tejido ectópico se comporta de forma similar al endometrio,

respondiendo a los cambios hormonales del ciclo menstrual, lo que

frecuentemente conduce a inflamación crónica y formación de cicatrices.

Como resultado, las personas con esta condición suelen presentar síntomas

debilitantes, principalmente dolor pélvico crónico. Este dolor puede

exacerbarse durante el período menstrual y afectar significativamente las

actividades diarias y la calidad de vida [3,6–10].


Las estrategias de tratamiento para la endometriosis son igualmente

variadas e incluyen control del dolor, terapias hormonales y opciones

quirúrgicas destinadas a la remoción de implantes de la endometriosis. Aun

con estas medidas, la endometriosis sigue siendo una condición desafiante

de tratar debido a su naturaleza crónica y al intrincado vínculo entre sus

manifestaciones físicas y sus impactos psicológicos [1].


Gruber et al. (2021) buscaron dilucidar la naturaleza variable y

frecuentemente intensa, del dolor experimentado por las mujeres afectadas

[10]. El dolor asociado con la endometriosis puede involucrar distintos

aspectos, como dismenorrea, dispareunia, dolor pélvico no menstrual y

disuria [11]. Además, estudios recientes han explotado correlaciones

mientras la intensidad del dolor y marcadores inflamatorios, destacando la

posible contribución de procesos inflamatorios crónicos hasta la dicha

intensidad [6].


El dolor es una manifestación central de la endometriosis y su intensidad

puede variar considerablemente mientras las mujeres afectadas [8–10]. Los

estudios epidemiológicos han contribuido a cuantificar el impacto

socioeconómico y en la calidad de vida de las mujeres con endometriosis

[2–4].


La clasificación de la EIP es fundamental para evaluar la extensión de la

enfermedad y sus consecuencias, para la planificación preoperatoria y

terapéutica, además de permitir una comunicación clara entre los equipos

médicos. Revisado en 1996, el sistema de la American Society for

Reproductive Medicine (ASRM), hasta hoy el más ampliamente utilizado,

no incluye adecuadamente la endometriosis profunda, como las lesiones

extraperitoneales. Además, presenta limitaciones como la baja correlación

entre la complejidad quirúrgica y los síntomas clínicos [12].


Otra opción de clasificación es el sistema Enzian, actualizado en 2020,

complementario al sistema ASRM. Aporta más información que permite

mapear la enfermedad y estandarizar un lenguaje común. Incluye: lesiones

peritoneales, endometriomas, adherencias, adenomiomas y permeabilidad

tubárica. No obstante, presenta limitaciones de aplicabilidad práctica a la

causa de su complejidad [13].


Ante esto, en 2021, la American Association of Gynecologic Laparoscopists

(AAGL) propuso un sistema de clasificación basado en puntuación según la

anatomía y la complejidad quirúrgica, con posibilidad de correlación con

síntomas preoperatorios e infertilidad. La puntuación intraoperatoria se

establece mediante valores ponderados de 0 a 10 según la complejidad de

la escisión de las lesiones en distintos sitios anatómicos. Se clasifican 4

etapas:


• Etapa I (≤8 puntos),

• Etapa II (>8 y ≤15),

• Etapa III (>15 y ≤21),

• Etapa IV (>21 puntos).


Este sistema mostró una alta concordancia con la complejidad quirúrgica

real (69.2%) [12].


Figura 1 – Clasificación de Enzian 2012.



Figura 2 - Sistema de clasificación de endometriosis AAGL 2021. AAGL

= Asociación Americana de Laparoscopistas Ginecológicos



La presentación clínica de la EIP puede variar ampliamente, y se caracteriza

por dolor pélvico crónico, dispareunia de penetración profunda y síntomas

cíclicos relacionados con el tracto gastrointestinal y urinario, que se

intensifican durante la menstruación. Entre los síntomas gastrointestinales

destacan disquecia, hematoquecia, estreñimiento o diarrea cíclica, mientras

que los urinarios abarcan disuria, hematuria, urgencia miccional y tenesmo

urinario [14].


El tratamiento quirúrgico está indicado en pacientes con síntomas

refractarios al tratamiento clínico, en casos de infertilidad asociada a la

enfermedad o compromiso funcional de órganos como el intestino, la vejiga

y los uréteres [15].


Los principios fundamentales de la cirugía de escisión para la EIP incluyen:

la exéresis completa de las lesiones endometrióticas visibles, la

adhesiólisis (liberación de adherencias) y la restauración de la anatomía

pélvica, siempre dando prioridad a la preservación de la función nerviosa y

orgánica. La cirugía mínimamente invasiva es la preferida, ya que se asocia

con menor sangrado, menos dolor posoperatorio y estancias hospitalarias

más cortas, en línea con el protocolo ERAS (Enhanced Recovery After

Surgery / Recuperación Mejorada tras Cirugía), para optimizar los

resultados posoperatorios [16, 17].


La cirugía robótica se ha posicionado como alternativa segura y eficaz para

el tratamiento de la EIP, especialmente en centros con experiencia

multidisciplinaria [16]. Aunque la laparoscopia convencional sigue siendo

el estándar de oro, la cirugía asistida por robot ha emergido como una

alternativa superior en casos complejos, ofreciendo ventajas técnicas

significativas [16].


Actualmente, la laparoscopia convencional se utiliza con mayor frecuencia

que la cirugía robótica para tratar la endometriosis, debido a ser una técnica

más accesible por la disponibilidad de equipos y profesionales capacitados.

Sin embargo, la cirugía robótica ha ganado espacio, ya que estudios

comparativos han demostrado su superioridad frente a la laparoscopia

convencional en pacientes con endometriosis profunda y avanzada [17].

Un estudio de Krentel et al. (2025) demostró que el uso de la plataforma

robótica para el tratamiento de la endometriosis infiltrante profunda (EIP)

casi se triplicó entre 2019 y 2023 (de 3.2% a 8.8%) en centros de referencia

de Europa Central [19].


Entre sus ventajas se encuentran la visualización tridimensional (3D) con

aumento de imagen, instrumentos articulados con siete grados de libertad

(sistema EndoWrist®), estabilidad de la cámara y ergonomía superior para

procedimientos prolongados [20]. Estas características permiten una

disección más precisa y segura, especialmente en áreas anatómicas de

difícil acceso como el espacio retroperitoneal, los parametrios y el tabique

rectovaginal [21].


Además, Magrina et al. reportan una mayor tasa de confirmación histológica

de endometriosis en el grupo de cirugía asistida por robot en comparación

con el grupo laparoscópico (80% vs. 56.8%, respectivamente), lo que

demuestra superioridad en la identificación de lesiones superficiales y

profundas [23].


Evidencia reciente, como el ensayo LAROSE de Soto et al. (2017) y el

metanálisis de Restaino et al. (2020), demuestran que la cirugía robóticapresenta seguridad y eficacia comparables a la laparoscopia en el

tratamiento de la endometriosis, con tasas similares de complicaciones y

pérdida sanguínea, aunque con un tiempo operatorio más prolongado. Sin

embargo, la evidencia aún es limitada para casos avanzados de EIP

(estadios III/IV), debido a la heterogeneidad de los estudios, tamaños

muestrales pequeños y la falta de datos a largo plazo sobre alivio del dolor

y fertilidad [24, 25].


El tiempo quirúrgico en cirugía robótica está influenciado principalmente

por el tiempo de docking del robot, que tiende a disminuir con el progreso

en la curva de aprendizaje y la experiencia del equipo. Otro factor es el

sesgo de selección, ya que las pacientes sometidas a cirugía asistida por

robot pueden presentar condiciones clínicas más complejas [26].

Según el estudio comparativo de Osaki et al. (2025) entre laparoscopia y

cirugía robótica, el tiempo quirúrgico en el tratamiento de la endometriosis

varía significativamente según la complejidad anatómica de la enfermedad

y el abordaje técnico empleado. Los resultados demuestran que el estadio

de la endometriosis —particularmente la presencia de endometrioma

asociado a compromiso intestinal— es el principal determinante del tiempo

operatorio, destacando los desafíos técnicos inherentes al manejo

simultáneo de múltiples compartimientos pélvicos [27].


El análisis de los tiempos operatorios estratificados por fenotipos mostró

diferencias estadísticamente significativas. Los casos de EIP aislada

presentaron el menor tiempo quirúrgico promedio (115.9 ± 55.6 minutos),

mientras que la presencia de endometrioma aumentó significativamente la

duración a 149.0 ± 64.1 minutos. El compromiso intestinal aislado requirió

tiempos aún más prolongados (187.9 ± 68.7 minutos), observándose el

mayor tiempo operatorio en los casos combinados de endometrioma con

lesión intestinal, que alcanzaron en promedio 225.4 ± 71.2 minutos [27].

Aunque el abordaje robótico mostró tiempos operatorios sistemáticamente

más largos, su aplicación preferencial en casos de mayor complejidad

sugiere la existencia de un sesgo de selección positiva. En este estudio, la

plataforma robótica se utilizó en el 67% de los procedimientos que

involucraban endometrioma, compromiso intestinal o su asociación [27].

El estudio de Bandala et al. (2024) demuestra que, en el tratamiento de la

EIP, la cirugía robótica reduce el tiempo de hospitalización, y las pacientes

sometidas a esta técnica presentan menor dolor posoperatorio, dato

relevante con implicaciones para los sistemas de salud, ya que permite la

reducción de costos por menor tiempo de internación [17].


La prevalencia de endometriosis en el tracto urinario puede alcanzar hasta

el 50% en pacientes con EIP, siendo la vejiga el sitio más afectado (80%),

seguido por el uréter (15%), el riñón (3%) y la uretra (2%). En estos casos,

la cirugía robótica presenta resultados similares a la laparoscopia

convencional, pero con ventaja en casos complejos y con baja tasa de

complicaciones (alrededor del 10.9%) [28].


El tratamiento quirúrgico es el principal pilar en el manejo de la

endometriosis del tracto urinario y varía según la localización afectada. En

los casos de endometriosis vesical, el abordaje recomendado es la

cistectomía parcial. Para las lesiones ureterales, las opciones quirúrgicas

incluyen ureterólisis, resección segmentaria con anastomosis término-

terminal y reimplante ureteral [29].


Según un estudio reciente de Des Aulnois et al. (2025), la ureterólisis

proporciona mejoría sintomática en el 90.5% de las pacientes, con una tasa

de recurrencia del 3.9%. Por otro lado, el reimplante ureteral, aunque

presenta una tasa menor de recurrencia, está asociado a mayor morbilidad,

lo que refuerza la importancia de individualizar la conducta.


Comparaciones entre técnicas demuestran que el abordaje robótico ofrece

ventajas sobre la laparoscopia convencional, como menor tasa de

complicaciones. No obstante, las complicaciones posoperatorias siguen

siendo relevantes, destacándose la disfunción miccional, presente en hasta

el 17.2% de los casos [29].


El uso del colorante fluorescente verde de indocianina (ICG, por sus siglas

en inglés) se ha consolidado como herramienta auxiliar en la cirugía

mínimamente invasiva para la endometriosis profunda, promoviendo mayor

seguridad durante la disección. Aunque la fluorescencia del ICG también

puede utilizarse en laparoscopia, la evidencia actual apunta a una

superioridad técnica cuando esta tecnología se aplica en el contexto de la

cirugía robótica asistida por el sistema da Vinci®. La integración

del sistema de imagen por fluorescencia (Firefly®) permite la alternancia

inmediata entre visión óptica convencional y visualización por infrarrojo

cercano (NIRF, por sus siglas en inglés), directamente en la consola del

cirujano, siendo especialmente útil en casos de endometriosis profunda con

compromiso del tracto urinario [30].


Según un análisis basado en literatura reciente, la cirugía robótica con el

uso de fluorescencia con verde de indocianina ha demostrado ser eficaz en

la identificación intraoperatoria de los uréteres en casos complejos de

endometriosis profunda, promoviendo mayor seguridad quirúrgica yreduciendo complicaciones, incluso entre cirujanos con menor experiencia

[31].

La endometriosis intestinal afecta del 5.2 al 12% de las pacientes con

endometriosis, comprometiendo principalmente el recto, el rectosigmoide y

el apéndice, aunque también puede afectar el intestino delgado, el ciego y

la unión ileocecal. El abordaje robótico ha ganado protagonismo en estos

casos, ofreciendo mayor precisión en la disección rectal, preservación de la

arteria rectal superior y facilidad en la anastomosis, especialmente en

estadios avanzados [32].


El abordaje mínimamente invasivo, incluyendo la cirugía robótica, es

actualmente el estándar para el tratamiento quirúrgico. Las técnicas

incluyen:


• Shaving rectal: Remoción de nódulos ≤3 cm que afectan solo la capa

muscular, sin apertura de la luz intestinal. Puede reforzarse con

sutura si hay daño profundo.


• Exéresis en disco: Utilizada para lesiones ≤3 cm con infiltración

completa de la pared anterior del intestino. Involucra resección de

espesor total con grapadora circular transanal guiada por visión

robótica.


• Resección segmentaria: Indicada para nódulos mayores,

obstructivos o múltiples. Involucra: Disección robótica de los vasos

mesentéricos inferiores, transección intestinal con grapadora lineal,

anastomosis colorrectal con técnica de Knight-Griffen. Puede incluir

ileostomía de protección, según la complejidad [33].


A pesar de requerir un tiempo quirúrgico prolongado (221 vs. 163 minutos),

presenta resultados similares en pérdida sanguínea, tasa de complicaciones

y duración de la hospitalización (8 vs. 6,5 días). Además, la cirugía robótica

ha demostrado ser segura en nódulos rectales mayores de 3 cm, sin aumentar

las complicaciones y con mayor tasa de márgenes libres en resecciones

discoides o segmentarias [32].


La técnica robótica ha demostrado ser eficaz en procedimientos como el

“shaving” rectal, aprovechando su mejor visualización y precisión,

proporcionando así una mayor preservación de órganos. Sin embargo, las

cirugías más extensas, como las resecciones segmentarias, pueden

disminuir sus beneficios y están asociadas a una mayor complejidad técnica.

Una revisión sistemática reciente de Ong et al. (2024) demostró que, enrelación con las complicaciones, la tasa de fístulas anastomóticas fue baja

y aceptable, pero el tiempo quirúrgico fue significativamente más largo,

debido a la logística específica de la cirugía robótica [34].


La EIP también puede comprometer estructuras neurales, siendo más común

la compresión nerviosa por lesiones paramétricas o del tabique rectovaginal

que comprimen raíces sacras S2-S4 o el plexo hipogástrico. La infiltración

directa del nervio es menos frecuente [6]. El abordaje quirúrgico tiene como

objetivo la descompresión neural o el “shaving” del epineuro, con mejoría

de la sintomatología. La cirugía robótica ofrece un potencial de mayor

seguridad en estas disecciones, que pueden generar complicaciones como

neuropraxia transitoria (75%), disfunción neurológica persistente (17%) o

fístula rectovaginal (13,5%) en resecciones bajas. Sin embargo, su

superioridad aún carece de evidencia comparativa [35].


La endometriosis diafragmática, una forma rara de la enfermedad con una

prevalencia estimada entre 1,86% y 4,7%, presenta desafíos en el

diagnóstico y tratamiento [36]. Su localización más frecuente es en la

porción posterior del diafragma derecho, detrás del lóbulo hepático, y puede

estar asociada con lesiones centinela en el peritoneo diafragmático anterior,

que indican enfermedad más extensa [37]. Aunque estudios recientes

demuestran la seguridad y viabilidad del abordaje robótico, con bajas tasas

de complicaciones, las tasas de recurrencia sintomática siguen siendo

significativas, variando entre 25% y 50%, mientras que las lesiones

asintomáticas a menudo permanecen estables sin intervención. Estos

hallazgos refuerzan la importancia de una selección cuidadosa de las

pacientes para tratamiento quirúrgico, con asesoramiento previo detallado

sobre los posibles desenlaces, y destacan la necesidad de un abordaje

individualizado y seguimiento postoperatorio riguroso [36].


La cirugía robótica aún presenta una ventaja ergonómica, especialmente en

procedimientos largos y complejos, como la endometriosis infiltrativa

profunda (EIP). La menor fatiga física del cirujano en comparación con la

laparoscopia convencional puede mejorar la precisión quirúrgica, la

concentración y reducir errores. El sistema robótico atenúa los temblores

en las manos, promoviendo estabilidad y seguridad durante las operaciones.


La curva de aprendizaje más rápida se facilita por los controles intuitivos

del sistema robótico, una mayor destreza con movimientos articulados y la

posibilidad de entrenamiento en simuladores. Las evidencias muestran un

impacto en los resultados quirúrgicos y la expansión de las capacidades de

la cirugía mínimamente invasiva.[38]17.2 Evaluación Preoperatoria


La evaluación preoperatoria en pacientes con endometriosis infiltrativa

profunda (EIP) es fundamental para el planeamiento quirúrgico seguro y

eficaz, minimizando complicaciones y mejorando los resultados clínicos.

Debe incluir:


a) Historia clínica y examen físico

La anamnesis es el primer paso y debe investigar síntomas menstruales,

dispareunia profunda, disquecia, síntomas intestinales, disuria cíclica y

síntomas urinarios, así como historia reproductiva. Es importante para

orientar los exámenes complementarios e identificar comorbilidades

asociadas. Además, los síntomas pueden simular otras enfermedades como

el síndrome del intestino irritable o cistitis intersticial. Información como

tratamientos previos, antecedentes quirúrgicos y familiares también

resultan fundamentales. [16]


El examen clínico, incluyendo el tacto vaginal, puede ayudar en la

identificación de nódulos profundos o endometriomas, rigidez de los

ligamentos uterosacros y movilidad reducida. Sin embargo, su precisión

diagnóstica es limitada, especialmente para lesiones iniciales o en

ubicaciones de difícil acceso. [16, 39]


b) Métodos de imagen

El mapeamiento de la endometriosis profunda mediante ecografía

transvaginal especializada (ETV) y resonancia magnética (RM) es

fundamental para un planeamiento quirúrgico preciso, permitiendo la

identificación detallada de implantes endometriósicos en estructuras como

el rectosigma, septo rectovaginal, vejiga, uréteres y nervios pélvicos. [39]

La ecografía con técnica de ventana deslizante (protocolo IDEA) ofrece alta

sensibilidad (90%-95%) para lesiones superficiales y profundas, mientras

que la resonancia magnética pélvica con preparación intestinal es superior

en la evaluación de infiltración intestinal (precisión de 93%-98%) y

ureteral, además de detectar focos distantes de la pelvis. [41, 42]


Este enfoque multimodal reduce hallazgos intraoperatorios inesperados,

orienta la necesidad de un equipo multidisciplinar (como cirujanos

colorrectales) y disminuye el riesgo de complicaciones (lesiones viscerales

o resecciones innecesarias), siendo recomendado en guías internacionales

como etapa obligatoria en el preoperatorio de endometriosis compleja.Estudios demuestran que un mapeo imagiológico adecuado puede reducir

en un 30% la conversión a laparotomía y en un 40% las reintervenciones

por enfermedad residual. [43]


En casos seleccionados, se puede solicitar uro-TC o uro-RM para evaluar

hidronefrosis y sospecha de endometriosis ureteral. [44]

Un metanálisis realizado por Moura et al., que incluyó 8 estudios con 1132

pacientes, demostró que tanto la ETV como la RM tienen desempeño similar

en el diagnóstico de endometriosis en rectosigma: ETV con sensibilidad del

90% y especificidad del 96%, RM con sensibilidad del 88% y especificidad

del 90%. Cuando se realizan de forma combinada, si ambos son positivos,

la probabilidad post-test de lesión en rectosigma se acerca al 100%. Sin

embargo, si ambos son negativos, no excluye completamente la posibilidad

de endometriosis peritoneal superficial. [40]


Se recomienda que el estudio inicial sea la ETV por ser un método de bajo

costo y ampliamente disponible, aunque depende de la experiencia del

operador. La RM se usa como método complementario, con mejor

evaluación de tejidos blandos y planeamiento preoperatorio. [40]


c) Evaluación multidisciplinaria

La evaluación multidisciplinaria en pacientes con EIP es fundamental para

un manejo adecuado, incluyendo en el equipo ginecólogo, coloproctólogo,

urólogo, radiólogo, fisioterapeutas y psicólogos. Esto se debe a que la EIP

es una enfermedad multisistémica (con compromiso intestinal, urinario y

neurológico), y una evaluación integral evita el infradiagnóstico y

tratamientos incompletos, especialmente en casos complejos. [45, 46]


d) Preparación del paciente

La preparación adecuada del paciente es esencial para garantizar la

seguridad del procedimiento y optimizar resultados. El protocolo

preoperatorio depende de la complejidad de la enfermedad y de los

procedimientos necesarios (resecciones múltiples, abordaje intestinal,

urinario y neurológico) y la técnica planificada. [16]

Inicialmente, el paciente debe ser informado sobre los riesgos y beneficios

de la cirugía, con firma obligatoria del Consentimiento Informado.

Este documento debe explicar detalles sobre la cirugía propuesta, posibles

alternativas terapéuticas y posibles complicaciones intraoperatorias

(hemorragia, lesión de órganos adyacentes, conversión a

laparoscopia/laparotomía, reimplante ureteral o ileostomía temporal). [47]


El preoperatorio debe priorizar la implementación del protocolo ERAS, que

busca reducir el estrés quirúrgico, optimizar la recuperación y disminuir

complicaciones. Durante la preadmisión, los pacientes deben pasar por

evaluación nutricional con suplementación de carbohidratos complejos si

es necesario. Paralelamente, se les orienta a mantener actividad física leve

y a suspender tabaco y alcohol al menos cuatro semanas antes del

procedimiento, medidas que mejoran la capacidad cardiorrespiratoria y

reducen riesgos anestésicos. Deben recibir indicaciones sobre ayuno

reducido, movilización precoz y control multimodal del dolor (evitando

opioides). La preparación intestinal debe indicarse solo en casos

seleccionados, evitando preparaciones agresivas tradicionales.


17.3 Posicionamiento y accesos en la Cirugía Robótica

La posición quirúrgica estándar para las cirugías ginecológicas sigue la

técnica francesa, con una punción umbilical de 10 o 11 mm y tres punciones

accesorias de 5 mm, siendo dos en fosas ilíacas y una en la línea media, 10

cm por debajo de la cicatriz umbilical. En los casos de cirugías asistidas

por la plataforma robótica, el posicionamiento de la paciente es similar

(Fig. 3) y la colocación de los trocares presenta variaciones según la

plataforma, la programación quirúrgica y el volumen uterino (Fig. 4).


El posicionamiento eficaz de la paciente es un factor determinante

fundamental en la ocurrencia de complicaciones quirúrgicas y en la

obtención de resultados favorables para la paciente. La posición ideal es

litotomía baja, con un ángulo articulación coxofemoral-tronco de 170° y

con las rodillas por encima del plano abdominal. Los miembros superiores

permanecen a lo largo del cuerpo, en posición neutra, con abducción de

caderas menor a 90° y las piernas apoyadas en botas acolchonadas. [48]


Para el sistema da Vinci Xi, Intuitive Surgical proporcionó una guía

universal para la colocación de los portales, con una configuración estándar

para procedimientos del abdomen inferior izquierdo. Se recomienda que los

portales se coloquen en una configuración en arco cóncavo hacia la pelvis,

con una distancia de 8 cm entre ellos. El portal de la cámara, que se acopla

al brazo robótico II, se coloca en la intersección de esta línea imaginaria

con la línea media, y los portales subsecuentes I, III y IV se ubican a una

distancia de 8 cm entre sí, sobre esta línea. Un portal asistente se triangulalo más alejado posible de los portales da Vinci, lateralmente a la derecha,

entre los portales II y III. [49]


Para cirugías de menor complejidad, puede considerarse la utilización de

solo 2 brazos robóticos, factor que influye en el costo quirúrgico y que es

reproducible en cirugías menos complejas.



17.3 Limitaciones de la Cirugía Robótica

A pesar de sus ventajas, la cirugía robótica presenta limitaciones

importantes:


a) Costo elevado

La cirugía robótica aún presenta costos significativamente más altos en

comparación con la laparoscopia convencional, lo que limita su adopción a

gran escala. La inversión inicial, los costos de mantenimiento del robot y

los instrumentos desechables hacen que el procedimiento sea

sustancialmente más costoso que la laparoscopia convencional. [50]

El reprocesamiento de instrumentos robóticos reutilizables requiere

protocolos específicos, más complejos que los de la laparoscopia, con

costos mayores y necesidad de capacitación especializada. Esto impacta en

los costos financieros y consume tiempo. [51]

Un estudio demuestra que la inversión inicial para la adquisición de un

sistema robótico como el Da Vinci puede superar los 2 millones de dólares

estadounidenses, con costos adicionales de mantenimiento anual (alrededor

de 150 mil dólares) e instrumentos desechables por procedimiento (700-

3.000 dólares). Además, el tiempo quirúrgico prolongado incrementa los

costos hospitalarios, especialmente en casos complejos. [52]


b) Acceso limitado

A pesar de los avances tecnológicos, el acceso a la cirugía robótica sigue

siendo limitado, generando disparidades en la atención sanitaria. Limitado

a centros especializados, la mayoría de los equipos se encuentran en

hospitales privados de capitales. Además, la robótica requiere un equipo

entrenado, lo que implica una especialización prolongada, inviable en

hospitales con pocos casos. El número limitado de equipos afecta la

eficiencia y adopción masiva. [53]


c) Limitaciones técnicas

La cirugía robótica presenta una limitación significativa: la ausencia de

sensación táctil (retroalimentación háptica), crucial para diferenciar tejidos

fibróticos en casos de endometriosis profunda. Sin embargo, esto puede

compensarse por el recurso visual y entrenamiento adecuado, reconociendo

mediante señales (color, distensión, tracción) lo que normalmente sería

diferenciado por el tacto. [41]La quinta generación del sistema Da Vinci, lanzada en 2024, introdujo funciones de retroalimentación háptica, permitiendo a los cirujanos percibir

virtualmente la resistencia tisular. Esta tecnología promete revolucionar la

disección de lesiones fibróticas, especialmente en endometriosis

infiltrativa. [41]


La implementación de la cirugía robótica puede estar limitada por factores

prácticos, como el gran volumen físico del robot, que ocupa un espacio

significativo en el quirófano, lo que puede afectar la ubicación de equipos

y del personal quirúrgico, comprometiendo la movilidad y el acceso al

paciente. La adaptación del centro quirúrgico puede requerir inversiones en

infraestructura y aumentar costos. [51]


Otra limitación puede atribuirse al consola cerrada del sistema Da Vinci,

que dificulta la interacción directa entre cirujano y equipo, limitando la

interacción durante decisiones críticas. [51]


17.4 Beneficios de la formación en cirugía robótica

La cirugía robótica experimenta un auge y se emplea ampliamente en

diversas especialidades. Actualmente, existen más de 50.000 cirujanos

certificados y más de 6.730 robots en 69 países. En ginecología, el aumento

del uso de la plataforma robótica es especialmente evidente en casos

complejos como la EIP, donde los beneficios son notables debido a su

extensión, profundidad y complejidad. [55]


Como en cualquier innovación quirúrgica, es fundamental validar la

reproducibilidad y eficacia del método. El conocimiento y la habilidad se

alcanzan mediante la repetición, y lograr los requisitos de formación en

menor tiempo implica que el cirujano obtendrá resultados beneficiosos para

los pacientes precozmente, reduciendo el riesgo de complicaciones en las

primeras cirugías. [56]


La cirugía robótica también destaca como una herramienta eficiente para

estandarizar la formación, incluso en cirugías complejas como en la EIP.

Bajo supervisión especializada, cirujanos en formación han logrado tasas

de complicaciones, conversión y transfusión equivalentes a las de cirujanos

experimentados, demostrando que la introducción de la robótica,

acompañada de protocolos de formación estructurados, puede ser segura y

eficaz incluso en contextos de aprendizaje inicial. [57]Aún no existe consenso sobre el número mínimo de procedimientos para

alcanzar un buen desempeño. Geller et al. (2013) demuestran que tras 20

casos, los resultados mejoran sustancialmente, con reducción del 20% en

tiempo quirúrgico, 15% en estancia hospitalaria y 64% menos

complicaciones. En contraste, la laparoscopia avanzada requiere un

volumen mucho mayor para desarrollar habilidades equivalentes. [58]

Además, el entrenamiento en simuladores robóticos es eficaz para adquirir

habilidades quirúrgicas específicas, debido a la posibilidad de realizar

múltiples repeticiones. Los métodos tradicionales basados en "observar a

especialistas operar" y "practicar en animales o modelos no vivos antes de

operar pacientes" pueden exponer a un gran número de pacientes a riesgos

potenciales derivados de cirujanos en etapa inicial. [59]


Conclusión

La cirugía robótica representa un avance importante en el tratamiento de la

endometriosis infiltrativa profunda, particularmente en casos de alta

complejidad. Su uso permite mayor precisión quirúrgica y potencial

preservación funcional, especialmente en pelvis distorsionadas por

adherencias y compromiso multiorgánico. Sin embargo, su aplicación debe

ser individualizada, considerando costos, disponibilidad local y experiencia

del equipo.


A pesar de que la evidencia señala beneficios claros, la literatura aún

muestra heterogeneidad en los estudios y un número limitado de casos con

seguimiento a largo plazo, especialmente en estadios III/IV de EIP.

Además, la adopción de la tecnología robótica requiere inversión en

infraestructura y formación, aunque la curva de aprendizaje parece ser más

rápida e intuitiva. Futuras investigaciones prospectivas y aleatorizadas, con

seguimiento prolongado sobre resultados en dolor, calidad de vida y

fertilidad, serán fundamentales para consolidar el papel de la robótica como

estándar de tratamiento.


Referências (Estilo Vancouver)

1. Fedele, F.; Di Fatta, S.; Busnelli, A.; Bulfoni, A.; Salvatore, S.;

Candiani, M. Rare extragenital endometriosis: Pathogenesis and

therapy. Clin. Exp. Obstet. Gynecol. 2022, 49, 43.

2. Koninckx, P.R.; Ussia, A.; Adamyan, L.; Tahlak, M.; Keckstein, J.;

Wattiez, A.; Martin, D.C. The epidemiology of endometriosis ispoorly known as the pathophysiology and diagnosis are unclear. Best

Pract. Res. Clin. Obstet. Gynaecol. 2021, 71, 14–26.

3. Mehedintu, C.; Plotogea, M.; Ionescu, S.; Antonovici, M.

Endometriosis still a challenge. J. Med. Life 2014, 7, 349–357.

4. Parazzini, F.; Esposito, G.; Tozzi, L.; Noli, S.; Bianchi, S.

Epidemiology of endometriosis and its comorbidities. Eur. J.

Obstetrics Gynecol. Reprod. Biol. 2017, 209, 3–7.

5. Nezhat C, et al. Robotic-assisted laparoscopy vs conventional

laparoscopy in advanced endometriosis. JSLS.

2020;24(1):e2020.00005.

6. Osaki JD, Oliveira MAP. What is behind? Impact of pelvic pain on

perceived stress and inflammatory markers in women with deep

endometriosis. J Clin Med. 2024 May 16;13(10):2927.

7. Simoens, S.; Dunselman, G.; Dirksen, C.; Hummelshoj, L.; Bokor,

A.; Brandes, I.; Brodszky, V.; Canis, M.; Colombo, G.L.; DeLeire,

T.; et al. The burden of endometriosis: Costs and quality of life of

women with endometriosis and treated in referral centres. Hum.

Reprod. 2012, 27, 1292.

8. Lamceva, J.; Uljanovs, R.; Strumfa, I. The Main Theories on the

Pathogenesis of Endometriosis. Int. J. Mol. Sci. 2023, 24, 4254.

9. Pant, A.; Moar, K.T.K.A.; Maurya, P.K. Biomarkers of

endometriosis. Clin. Chim. Acta 2023, 549, 117563.

10.Gruber, T.M.; Mechsner, S. Pathogenesis of Endometriosis: The

Origin of Pain and Subfertility. Cells 2021, 10, 1381.

11.Sachedina, A.; Todd, N. Dysmenorrhea, Endometriosis and Chronic

Pelvic Pain in Adolescents. J. Clin. Res. Pediatr. Endocrinol. 2020,

12 (Suppl. S1), 7–17.

12.Abrao MS, Miller CE, Vercellini P, Kho RM, Pasic RP, Rizk B, et al.

AAGL 2021 Endometriosis Classification: An Anatomy-based

Surgical Complexity Score. J Minim Invasive Gynecol.

2021;28(11):1941-1950.e1.

13.Keckstein J, Saridogan E, Ulrich UA, Sillem M, Oppelt P, Schweppe

KW, et al. The #Enzian classification: A comprehensive non-invasive

and surgical description system for endometriosis. Acta Obstet

Gynecol Scand. 2021;100(7):1165-75.

14.Jofré F, Aznarez R, Dionisi H, Etchepareborda JJ, Fusaro L, Gonzalez

A, et al. Consenso de endometriosis Octubre 2019. FASGO; 2019

15.Dunselman GA, et al. ESHRE guideline: management of women with

endometriosis. Hum Reprod. 2014;29(3):400–412.16.Ferrari FA, Youssef Y, Naem A, Ferrari F, Odicino F, Krentel H, et

al. Robotic surgery for deep-infiltrating endometriosis: is it time to

take a step forward? Front Med. 2024;11:1387036.

17.Bandala C, Cifuentes-Chacón JP, Cortes-Vázquez A, Ruz-Barros R,

Garrocho-Hernández L, Cortes-Algara A. Efficacy between

conventional laparoscopy and robotic surgery in Mexican patients

with endometriosis: a comparative study. J Clin Med. 2024 Jun

18;13(12):3576.

18.Nelson G, Bakkum-Gamez J, Kalogera E, Glaser G, Altman A, Meyer

LA, et al. Guidelines for perioperative care in gynecologic/oncology:

Enhanced Recovery After Surgery (ERAS) Society recommendations-

2019 update. Int J Gynecol Cancer. 2019;29(4):651-68.

19.Krentel, H., Samartzis, N., Kalaitzopoulos, D.R. et al. Current status

of robot-assisted surgery implementation in endometriosis centers:

an international multicentric cross-sectional study. Arch Gynecol

Obstet (2025).

20.Donnez J, Roman H. Choosing the right surgical approach for deep

endometriosis. Best Pract Res Clin Obstet Gynaecol. 2018;50:38–52.

21.Bedaiwy MA, et al. Robotic-assisted laparoscopic management of

ureteral endometriosis. J Soc Laparoendosc Surg. 2011;15(2):169–

175.

22.Ceccaroni M, et al. Robotic single-site surgery for deep infiltrating

endometriosis. J Robot Surg. 2021;15(3):427–433.

23.Magrina JF, Espada M, Munoz R, Noble BN, Kho RM. Surgical

excision of advanced endometriosis: perioperative outcomes and

impacting factors. J Minim Invasive Gynecol. 2015;22(6):944-50.

24.Soto E, Luu TH, Liu X, Magrina JF, Wasson MN, Einarsson JI, et al.

Laparoscopy vs robotic surgery for endometriosis (LAROSE): a

multicenter, randomized, controlled trial. Fertil Steril.

2017;107(4):996-1002.

25.Restaino S, Mereu L, Finelli A, Spagnol G, Turco LC, Cianci S, et

al. Robotic surgery vs laparoscopic surgery in patients with diagnosis

of endometriosis: a systematic review and meta-analysis. J Robot

Surg. 2020;14(5):687-94.

26.Pavone M, Baroni A, Campolo F, Laganà AS, Vitagliano A, Noventa

M, et al. Robotic assisted versus laparoscopic surgery for deep

endometriosis: a meta-analysis of current evidence. J Robot Surg.

2024;18:212.27.Osaki JD, Oliveira MAP. Laparoscopy and robotic‐assisted surgery for

endometriosis: how intestinal and ovarian involvement impact operative time. J

Robot Surg. 2025;19:417.

28.Maia H Jr, et al. Surgical approach for deep infiltrating

endometriosis. Rev Bras Ginecol Obstet. 2022;44(1):17–24.

29.Des Aulnois D, Razakamanantsoa L, Crestani A, Abrahami Y, Doizi

S, Gomez F, et al. Urinary tract endometriosis: revisiting the

definition of ureterolysis. Int J Gynaecol Obstet. 2025 Jul 9.

30.Soto E, Loewen M, Walton A, Schnell V, Magrina J. Fluorescence-

guided imaging for ureteral identification in robotic endometriosis

surgery. J Minim Invasive Gynecol. 2020;27(4):763–770.

31.Radilla LAA, Yang Q, Lovell DY, Martinez AM, Chen X, Lee RK, et

al. Fluorescence-guided ureteral identification in robotic surgery for

advanced endometriosis: a comparison of junior versus senior

surgeons. Sci Rep. 2025;15:19933.

32.Choi JDW, Hofmann L, Lynch AC, Zahid A, Ravindran P, Barto W,

et al. Robotic multidisciplinary endometriosis surgery with multi-

visceral resection: evaluation of short-term feasibility and safety

outcomes. ANZ J Surg. 2025;95(6):1211-5.

33.Ceccarelli G, Coratti A, editors. Robotic surgery of colon and rectum.

1st ed. Cham: Springer International Publishing; 2023.

34.Ong HI, Shulman N, Nugraha P, Tan YH, Khoo CK, Loh PH, et al.

Role of robot-assisted laparoscopy in deep infiltrating endometriosis

with bowel involvement: a systematic review and application of the

IDEAL framework. Int J Colorectal Dis. 2024;39:98.

35.Roman H, Dehan L, Merlot B, Berby B, Forestier D, Seyer-Hansen

M, et al. Postoperative outcomes after surgery for deep endometriosis

of the sacral plexus and sciatic nerve: a 52-patient consecutive series.

J Minim Invasive Gynecol. 2021;28(7):1375-83.

36.Naem A, Andrikos A, Constantin AS, Khamou M, Andrikos D,

Laganà AS, et al. Diaphragmatic endometriosis-a single-center

retrospective analysis of the patients' demographics,

symptomatology, and long-term treatment outcomes. J Clin Med.

2023;12(20):6455.

37.Ceccaroni M, Roviglione G, Farulla A, Clarizia R, Bruni F, Ruffo G,

et al. Minimally invasive treatment of diaphragmatic endometriosis:

a 15-year single referral center's experience on 215 patients. Surg

Endosc. 2021;35(12):6807-17.

38.Lee J, Kim S. Is it the best option? Robotic surgery for endometriosis.

Life (Basel). 2024;14(8):982. doi:10.3390/life14080982.39.Abrão MS, et al. Deep endometriosis infiltrating the recto-sigmoid.

Hum Reprod Update. 2015;21(3):329–339.

40.Moura APC, Ribeiro HSAA, Bernardo WM, Simões R, Torres US,

D'Ippolito G, et al. Accuracy of transvaginal sonography versus

magnetic resonance imaging in the diagnosis of rectosigmoid

endometriosis: systematic review and meta-analysis. PLoS One.

2019;14(4):e0214842.

41.Guerriero S, Condous G, van den Bosch T, Valentin L, Leone FP,

Van Schoubroeck D, et al. Systematic approach to sonographic

evaluation of the pelvis in women with suspected endometriosis,

including terms, definitions and measurements: a consensus opinion

from the International Deep Endometriosis Analysis (IDEA) group.

Ultrasound Obstet Gynecol. 2016;48(3):318-32.

42.Bazot M, Daraï E. Diagnosis of deep endometriosis: clinical

examination, ultrasonography, magnetic resonance imaging, and

other techniques. Fertil Steril. 2017;108(6):886-94.

doi:10.1016/j.fertnstert.2017.10.026.

43.Nisenblat V, Bossuyt PM, Farquhar C, Johnson N, Hull ML. Imaging

modalities for the non-invasive diagnosis of endometriosis. Cochrane

Database Syst Rev. 2016;(2):CD009591.

44.Mereu L, et al. Multidisciplinary laparoscopic treatment. JSLS.

2010;14(4):497–503.

45.Roman H. Surgical management of deep infiltrating endometriosis.

Fertil Steril. 2017;107(3):514–521.

46.Roman H, Dehan L, Merlot B, Berby B, Forestier D, Seyer-Hansen

M, et al. Postoperative outcomes after surgery for deep endometriosis

of the sacral plexus and sciatic nerve: a 52-patient consecutive series.

J Minim Invasive Gynecol. 2021;28(7):1375-83.

47.American College of Obstetricians and Gynecologists. Informed

consent and shared decision making in obstetrics and gynecology.

ACOG Committee Opinion No. 819. Obstet Gynecol.

2021;137(2):e34-41.

48.Lopes da Silva A, et al. Patient positioning in minimally invasive

gynecologic surgery: strategies to prevent injuries and improve

outcomes. Rev Bras Ginecol Obstet. 2024 May 27;46:e-rbgo46.

49.Morrell ALG, Morrell AC, Guimarães A, Campos FGCM. Technical

essential aspects in robotic colorectal surgery: mastering the Da

Vinci Si and Xi platforms. Rev Col Bras Cir. 2021;48:e20213007.

50.Wright JD, et al. Robotically assisted vs laparoscopic hysterectomy.

JAMA. 2013;309(7):689–698.51.Alkatout I, O'Sullivan O, Peters G, Maass N. Expanding robotic-

assisted surgery in gynecology using the potential of an advanced

robotic system. Medicina (Kaunas). 2023 Dec 27;60(1):53.

52.Barbash GI, Glied SA. New technology and health care costs—the

case of robot-assisted surgery. N Engl J Med. 2010;363(8):701-704.

doi:10.1056/NEJMp1006602.

53.Park H, et al. Cost comparison between robotic and laparoscopic

surgery. Asian J Endosc Surg. 2018;11(2):132–138.

54.Ferrier C, Roman H. How to approach complex cases of bowel

endometriosis. J Minim Invasive Gynecol. 2020;27(3):504–515.

55.Bottura B, Falcone T, Halpern ALF, Frantz N, Rodrigues D, Ribeiro

R. Surgeon experience, robotic perioperative outcomes, and

complications in gynecology. Rev Assoc Med Bras.

2022;68(11):1514-8. doi:10.1590/1806-9282.20220113.

56.Raimondo D, Raffone A, Neola D, de Landsheere L, de Leeuw RA,

Mereu L, et al. Comparison between learning curves of robot-assisted

and laparoscopic surgery in gynaecology: a systematic review. Facts

Views Vis Obgyn. 2024;16(4):399-407.

57.GOMES, M. T. V. et al. Safety model for the introduction of robotic

surgery in gynecology. Revista brasileira de ginecologia e

obstetricia: revista da Federacao Brasileira das Sociedades de

Ginecologia e Obstetricia, v. 40, n. 7, p. 397–402, 2018.

58.Geller EJ, Lin FC, Matthews CA. Análise dos tempos de desempenho

robótico para melhorar a eficiência operatória. J Minim Invasive

Gynecol. 2013;20(1):43-8.

59. Shim J, Kim Y, Pyun S, Cho H, Ah M, Mi Mi P, Kang S, Lee J, Kim

T, Cheon K, Kang D. Comparison of experimental teaching methods

for skill acquisition using a robotic virtual reality simulator: Expert

supervision versus educational video versus independent training.

Medicine (Baltimore). 2018;97(51):e13569.

Comentários


bottom of page